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Boca ganaba 1 a 0 con gol de Facundo Roncaglia pero Romarinho silenció la Bombonera con un golazo a cinco minutos del final y decretó el definitivo 1-1. Una verdadera batalla estratégica entre dos equipos distintos en su juego. El encuentro de vuelta será en una semana.

Por Andrés Gómez Deluca

Alineaciones:

Boca: Agustín Orión; Facundo Roncaglia, Rolando Schiavi, Matías Caruzzo, Clemente Rodríguez, Pablo Ledesma, Leandro Somoza, Walter Erviti, Juan Román Riquelme, Pablo Mouche (Darío Cvitanich, 87), Santiago Silva (Lucas Viatri, 83).

Corinthians: Cassio, Alessandro, Chicao, Leandro Castan, Fabio Santos, Ralf, Paulinho, Danilo (Romarinho, 81), Alex, Jorge Henrique, Emerson.

Árbitro: Enrique Osses (Chile).

Goles: 73’ Facundo Roncaglia (BOC) 85’ Romarinho (COR).

Choques de estrategias. Un chiché enorme como una casa; pero que sirve como sintetizador para explicar lo que sucedió entre Boca y Corinthians en la primer final de la Copa Libertadores de América.

No había favoritos. En la final no los hay. Boca tenía cierta ventaja por haber sido anfitrión, pero en estos tiempos el ser local pesa en algunas circunstancias solamente.

Les he mencionado la palabra choque de estrategias y claramente sucedió tal suceso. Boca “copero”, con toques y juego elaborado, intentaba a través de Riquelme lograr vencer la valla contraria e irse a Brasil con un margen importante. Del otro lado Corinthians, nuevito en estos de finales internacionales, con un estilo propio, defensivo y riguroso.

Boca fue los gozos y las sombras, luz y oscuridad. Pasó del cielo al infierno en pocos minutos y se le escurrió el sabor a miel en un abrir y cerrar de ojos.

Roncaglia ponía el 1 a 0 parcial para el conjunto “Xeneize”, luego de que Silva metiera un frentazo que fuera sacado con la mano. El defensor de Boca aprovechó que la pelota quedó bollando y la mandó a guardar. Festejo mesurado y a otra cosa.

Cuando parecía que todo se iba a pedir de Boca, un tal Romarinho, con apodo de grande, se vistió de verdugo y con una definición tan fría como el invierno, silenciaba a toda la Bombonera que miraba atónita.

De este modo, el “Timao” consigue un empate que lo deja bien parado de cara al encuentro de vuelta que será en una semana. Pero claro, Boca es Boca, y hará pesar la mística copera hasta el último segundo

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